




Nuestra colonia no solo está hecha de calles y casas, sino de historias, de personas que han dedicado su vida a construirla y hacerla un mejor lugar para todos. Hoy, tenemos el honor de agradecer a uno de sus fundadores, un vecino ejemplar de 98 años, que junto a su esposa ha sido testigo del crecimiento de nuestra comunidad durante más de cinco décadas.
Con la entrega de esta silla de ruedas, no solo brindamos apoyo, sino que demostramos que aquí nadie queda en el olvido. Porque en nuestra comunidad, reconocemos, valoramos y cuidamos a quienes han dedicado su vida a construir este hogar compartido.
Sigamos sumando esfuerzos, porque cuando ayudamos a nuestros mayores, fortalecemos nuestras raíces y honramos nuestra historia.
¡Gracias por ser parte de esta gran familia!